Viajo al norte, donde el agua es más fria
Y la lluvia menos densa
Pero más constante
Y las heridas de guerra me quedan
A mitad de camino
Entre tu vagón y el mío.
Llego al polo norte de nuestra habitación
Donde lucen de punta en blanco
Icebergs derretidos tras la colisión.
Por la ventana,una ciudad descorazonada
Con viajes en metro
Sin hojas de instrucciones
Para la estación terminal de este cuento.
Reconozco que en circunstancias extremas
Soy una estúpida,
Que alcanzo cotas
De idiotez intolerables...
Y como tú bien me has dicho
Convivir con la belleza del arte
No siempre me dulcifica.
Pero reconozco también
Que a pesar de que la extrañe,
Al desierto, también le escuece la lluvia.
Pero en fin, tú... Tú qué sabrás
De aquel amor nuestro
Agridulce,exponencial, efímero
Y sumamente irracional
Y tú, tú qué sabrás
De aquellos tiempos de música polifónica
De aquel silencio cretino y ambiguo
Y de aquel veneno...que me mató sonriendo.
M. Hidalgo