La luna me cabe en la mano
Como una pastilla de aspirina
La ciudad se disloca en mis pupilas
Espero como un perro fuera
A que el tumor del tiempo
Se me desinfle y me aclare
La antorcha del silencio en los labios
Es ahora una finísima guillotina
En el horizonte de mis clavículas.
Me rindo y te acogen las dunas
De mi hogar en el desierto
Moriré de sed antes de llegar
A tu oasis más cercano.
Vuelvo a mi casa de muñecas,
Al cielo desteñido de Madrid
Tu fiebre avanza por mis sienes
Tu Sáhara me da sed.
La fe,desahuciada,
Como puta en la autopista
Para qué me pediste balas
Si no pensabas disparar...
Con el tiempo descubro
Tu amor tal y como yo NO lo entiendo
Tu faro me lanza un pescado,
Las olas se repiten en la orilla.
Y vuelta al viejo paripé de lo imposible...
Imposible fue mirarnos tan de cerca
Y pensar que ya no éramos los mismos
Desde el último noviembre.
M. Hidalgo