domingo, 19 de febrero de 2012

Preludio Oceánico

Tú; cobarde que huyes del látigo
Mucho antes de oír el chasquido
Tú; para quien la infancia
Sigue sin ser un periodo asimilado

Tú me hablas de pecar de lucidez
Como si eso nos fuese a permitir
Un avance alguna vez...
Y es que donde hubo lugar para el desorden
Siempre habrá un sitio para tu caos

Para ver en el otro la respuesta
A todas nuestras aflicciones...
Para dejarnos llevar por la idealización:
Magistral selección de las partes
Del remite de tus cartas:
Tu nombre y tu apellido;
Sádicos aliados del hambre,
Reclamo y preludio oceánico
De una hexagonal catástrofe.

M. Hidalgo